Paleolítico inferior
Junto al agua
Campamentos en las terrazas de los ríos. En Porzuna salió tanta piedra tallada que allí hubo un taller.4

Parque Nacional de Cabañeros
Cómo un monte que fue de una ciudad, luego de unos pocos y casi un campo de tiro acabó siendo de todos.
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1En pocas fechas
Del Paleolítico a los treinta años del parque nacional, en catorce fechas. Baja despacio: el mapa cambia de dueño con cada una.
Límite actual del parque (OpenStreetMap). Las piezas, los caminos y la raña son un esquema. © colaboradores de OpenStreetMap (ODbL).
Paleolítico
Primeros pobladores conocidos de los Montes de Toledo, en las terrazas de los ríos.
Edad del Bronce
Poblados fortificados en lo alto de los cerros, alrededor de la llanada de Alcoba y Porzuna.
Época romana
Caminos entre Toledo, Mérida y Córdoba que siguen, en buena parte, el trazado de la Cañada Real Segoviana.
1246
Fernando III vende los Montes a la ciudad de Toledo por 45.000 maravedíes. Empiezan casi seis siglos de dominio toledano.
1829
Los Montes se separan de Toledo y se dividen en 16 términos municipales.
1860
Las «dehesas» se subastan y pasan a manos privadas.
1941
Culmina la compra de siete fincas que forman el gran latifundio llamado «Cabañeros».
Años 60
Se roturan 6.000 hectáreas de la raña central y se construye el embalse de la Torre de Abraham.
Años 80
Sale a la luz el proyecto de un campo de tiro del Ejército del Aire y la movilización popular lo frena.
1988
La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha declara Cabañeros parque natural (11 de julio).
1995
Las Cortes lo declaran parque nacional (Ley 33/1995, de 20 de noviembre).
2005
El parque crece con 1.837 hectáreas de monte público de Los Navalucillos, hasta las 40.856 actuales.
2023
Con las compras de El Chorrito y Robledo de los Charcos, el 63,1 % del parque ya es de titularidad pública.
2025
El parque nacional cumple 30 años (20 de noviembre).
2Prehistoria
Los primeros vecinos acampaban junto a los ríos. En la Edad del Bronce subieron a los cerros y usaron las crestas de roca como muralla.1
En la Edad del Bronce levantaban los poblados en lo alto de los cerros y usaban los crestones de cuarcita como muro; los huecos los cerraban con mampostería y tapial.2 Alrededor de la llanada de Alcoba y Porzuna hay varios, alguno dentro del parque.

Pastores y carboneros siguieron viviendo en cabañas parecidas hasta mediados del siglo XX.3 De ellas viene el nombre del paraje y, después, el del parque.
Paleolítico inferior
Campamentos en las terrazas de los ríos. En Porzuna salió tanta piedra tallada que allí hubo un taller.4
Paleolítico medio
En el entorno del parque: Pueblonuevo del Bullaque, Porzuna y Horcajo de los Montes.5
Edad del Bronce
Poblados fortificados para vigilar el paso de los Montes. En lo alto de la Plaza de los Moros quedan los restos de uno.
La rutaLa presencia humana en los Montes de Toledo es antiquísima. Los primeros asentamientos conocidos son del Paleolítico inferior: grupos que elegían las terrazas y los abanicos de los ríos, cerca del agua. En las Tiñosillas y las Casas del Río, en Porzuna, ha aparecido tanto material de piedra tallada (bifaces, hendedores, raederas) que se cree que allí hubo un taller. Del Paleolítico medio hay tres yacimientos en el entorno del parque, en Pueblonuevo del Bullaque, Porzuna y Horcajo de los Montes.
En la Edad del Bronce la gente se subió a los cerros. Levantaban poblados fortificados aprovechando los crestones de cuarcita como muros y rellenando los huecos con mampostería y tapial. La llanada de Alcoba y Porzuna está rodeada de estos castellones, alguno dentro del parque, seguramente para vigilar el paso de los Montes. Los montones de piedras de lo alto de la Plaza de los Moros, en Horcajo, son los restos de uno de ellos.
Ya entonces se vivía en cabañas, parecidas a las que siguieron usando pastores y carboneros hasta mediados del siglo XX. De ellas viene el nombre del paraje y del parque: Cabañeros.

3Caminos y frontera
Por los Montes cruzaban los caminos de Toledo a Mérida y a Córdoba, y muchos ya eran viejos cuando llegó Roma. Siglos después, esto fue frontera.
Los romanos afianzaron los caminos entre Toledo y Mérida y entre Toledo y Córdoba. En buena parte, su trazado es el de la Cañada Real Segoviana.6
Entre los siglos XI y XIII esto fue tierra de frontera, casi de nadie. De entonces se cuenta la historia de Carchena, que con sus «golfines» se opuso a la repoblación cristiana.7
Ciudades y parque en su sitio; los caminos, en esquema.
Los romanos consolidaron los caminos que cruzaban los Montes entre Toledo y Mérida y entre Toledo y Córdoba. Muchos ya existían, y su trazado coincide en buena parte con las vías pecuarias de hoy, sobre todo con la Cañada Real Segoviana, que todavía se puede recorrer en una ruta del parque.
Con los visigodos llegó la cristianización, y con ella el poder de la Iglesia como propietaria, algo que, según la guía, acabaría ayudando a conservar los Montes. Tras la conquista musulmana, la comarca formó parte del Califato de Córdoba y después de la taifa de Toledo. Entre los siglos XI y XIII fue tierra de frontera, casi de nadie. De esa época se cuenta la historia de Carchena, un rey que, al frente de los «golfines», una comunidad de cristianos, musulmanes y judíos, se opuso con tenacidad a la repoblación cristiana. Quedan restos de entonces o de la Reconquista, como la Torre de Abraham, que da nombre al embalse y a uno de los centros de visitantes.
4Toledo
En 1246 Fernando III vendió los Montes a la ciudad de Toledo por 45.000 maravedíes.8 Toledo los gobernó hasta 1829 con unas ordenanzas que lo prohibían casi todo.
Toledo distinguía al vecino de la ciudad del que vivía en los Montes, y el monte pardo del bravo y el grueso.9
Monte pardo. Jarales y brezales
Monte bravo y grueso. Bosques maduros de encina, alcornoque, quejigo y rebollo
Del pan sembrado a los corderos, el queso, la lana o los enjambres: la doceava parte de todo lo que se sacaba iba a la ciudad.10
Y además: Portazgo del puerto Marchés, por pasar; Acogido de ganados, por el ganado trashumante.
La historia que explica el Cabañeros de hoy empieza en 1243, cuando la Iglesia permuta los Montes al rey Fernando III. Tres años después, en 1246, el rey los vende a la ciudad de Toledo por 45.000 maravedíes. De ahí viene el nombre: Montes de Toledo.
Durante casi seis siglos, hasta 1829, la ciudad los gobernó con unas ordenanzas muy estrictas. Los vecinos de Toledo podían sacar madera, leña y carbón para su propio uso, meter algo de ganado y poner colmenas, pero no roturar ni cultivar. Los habitantes de los pocos pueblos de los Montes, que no eran dueños de nada, sólo podían hacer rozas para sembrar en el «monte pardo» (jarales y brezales) y luego abandonarlas; no podían cortar en el «monte bravo» ni en el «monte grueso», los bosques maduros de encina, alcornoque, quejigo y rebollo. Y de todo lo que sacaban, del pan a los corderos, el queso, la lana o los enjambres, pagaban a Toledo la doceava parte: el dozavo.
A eso se sumaban otros impuestos, como el portazgo del puerto Marchés, por pasar, o el acogido de ganados, que gravaba la trashumancia. Era un sistema injusto y fuente de conflictos constantes, que además frenó el crecimiento de los pueblos. Pero, junto con lo abrupto del terreno, también es la razón de que estos montes llegaran al siglo XIX mucho mejor conservados que otros.

51829
En 1829 los pueblos dejaron de pagar el dozavo y los Montes se partieron en 16 términos municipales.11 Lo que no se repartió se dividió en dehesas para venderlas.
Cada lugar habitado se quedó con su término. Las rañas, que eran lo mejor para sembrar, se roturaron en buena parte, y el resto se dividió en cuarteles o dehesas para venderlas.12
Todavía hoy, la huella es fuerte en las rañas cercanas a los pueblos, menor en las alejadas y mínima en lo alto de las sierras, donde las ordenanzas no dejaban rozar ni pastar.13
Raña cerca del pueblo. Siglos de arado, rozas y ganado. Apenas quedan árboles.
Raña alejada. Pastos y encinas sueltas, con más monte cuanto más lejos.
Lo alto de la sierra. Los bosques aguantaron. Sólo quedan tocones, veredas y horneras del carboneo de principios del siglo XX.
A finales del siglo XVIII, con aires de Ilustración, los pueblos de los Montes empezaron a pedir su separación. En el Manifiesto de 1820 rechazaron ante las Cortes el vasallaje a Toledo, y en 1821 una memoria de Francisco Martínez Robles describía a sus pobladores «agobiados por la mala administración». Entre 1823 y 1837 se abolieron los derechos señoriales.
En 1829 los Montes quedaron libres de las ordenanzas y del dozavo y se dividieron en 16 términos municipales, uno por cada lugar habitado. Junto a los pueblos se repartieron tierras entre los vecinos para cultivarlas, y como las mejores para la agricultura eran las rañas, gran parte se roturó. El resto se dividió en «cuarteles» o «dehesas» para venderlo.
Antes de la venta, hasta 1860, esas dehesas estuvieron en manos de los acreedores de la ciudad, que las explotaron para cobrarse sus deudas, ya sin el freno de las ordenanzas. Se dejaron las rozas por fuego en la raña, se aclaró el matorral para hacer pastos, el carboneo se disparó y se hicieron las primeras sacas de madera en los bosques de sierra. En 1859, las diez dehesas del sur de Cabañeros estaban dominadas por la jara y el brezo.

Todavía hoy se nota: la huella humana es fuerte en las rañas cercanas a los pueblos, menor en las alejadas y mínima en lo alto de las sierras, donde las ordenanzas no dejaban rozar ni pastar y los bosques han aguantado. Aun así, en esos bosques quedan viejos tocones, veredas y horneras del carboneo de principios del siglo XX.
6Fincas de caza
Las dehesas salieron a subasta en 1860 y fueron cayendo en pocas manos. La última compra, en 1941, juntó siete fincas en una: Cabañeros.14
En los Montes vivían 25.600 personas con 131.500 hectáreas para ganarse la vida. Al lado, otras 183.750 hectáreas, repartidas en 112 fincas, ni siquiera se podían pisar.15
Cada punto, 200 personas. Los rectángulos, a escala.
En 1860 las dehesas se subastaron. Ya en esas primeras ventas empezó la concentración: la compra sucesiva de siete propiedades, que culminó en 1941, dio lugar al gran latifundio llamado «Cabañeros», cuyo perímetro coincide básicamente con el que luego sería el parque natural.
La segregación dejó dos mundos: las tierras de los pueblos y una inmensa zona de fincas compradas por la alta burguesía, casi toda residente en Madrid, donde se acabaron los usos tradicionales y se cerró el paso. En 1900 vivían en los Montes 25.600 personas con 131.500 hectáreas para ganarse la vida, mientras otras 183.750 hectáreas, repartidas en 112 fincas, ni siquiera eran accesibles. Hasta la guerra civil la población creció y la tierra disponible no, y la conflictividad social fue fuerte. Después, en la autarquía, las fincas dieron trabajo durante casi quince años a pastores, cabreros, leñadores y carboneros.
Desde los años cincuenta llegó la despoblación: entre 1960 y 1965 la comarca perdía 1.300 habitantes al año. Y desde los ochenta, la tierra de monte llegó a valer hasta cuatro veces más que la de labor, porque servía para cazar. La caza se convirtió en el gran uso de estas fincas.
7Reforma agraria
Cabañeros fue una de las fincas que eligió el Instituto Nacional de Colonización. A principios de los sesenta se arrancó el monte de 6.000 hectáreas de la raña central.19
Los informes de 1954 proponían roturar 6.000 hectáreas de la raña central. A principios de los sesenta se hizo, en dos años de quitar matorral y arbolado.20
hectáreas roturadas
En esos años se hizo el embalse de la Torre de Abraham y se pusieron en regadío más de 7.000 hectáreas del entorno.21
A finales de 1947 el Instituto Nacional de Colonización empezó a estudiar la expropiación de fincas en los Montes de Toledo, y Cabañeros, por su tamaño, fue una de las elegidas. Los informes de 1954 proponían roturar 6.000 hectáreas de la raña central, y a principios de los sesenta se hizo: dos años quitando matorral y arbolado.
En esos mismos años se construyó el embalse de la Torre de Abraham, al noreste, y se pusieron en regadío más de 7.000 hectáreas del entorno.

8Campo de tiro
A principios de los ochenta se supo que el Ejército del Aire quería un polígono de tiro en Cabañeros. Los vecinos y los ecologistas protestaron tanto que el proyecto se quedó en el cajón.
Casi nadie conocía entonces los valores naturales de Cabañeros; todo lo más, su raña, que recordaba a las llanuras africanas.22
A comienzos de los años ochenta salió a la luz el proyecto de instalar en Cabañeros un polígono de tiro para el Ejército del Aire. Las fuentes no coinciden en el año exacto: la propia guía del parque habla de 1981 en un capítulo y de 1983 en otro, y la web del parque sitúa en junio de 1982 el arranque de la movilización. Lo que sí cuentan todas es que la polémica llegó a la prensa local, nacional e internacional, y que la oposición de los vecinos y de los grupos ecologistas fue tan intensa que el proyecto no salió adelante.
Curiosamente, casi nadie conocía entonces los valores naturales de Cabañeros. Como dice la guía, todo lo más su gran paisaje de raña, que recordaba a las llanuras africanas.
El 3 de junio de 1987, el Gobierno de Castilla-La Mancha ordenó iniciar el expediente para protegerlo, y el 11 de julio de 1988 lo declaró parque natural, con 26.615 hectáreas. La idea del campo de tiro quedaba abandonada.
9Parque nacional
Parque natural en 1988, nacional en 1995 y un poco más grande en 2005. En veinte años, además, el buitre negro pasó de 82 a 204 parejas.26
De las 26.615 hectáreas del parque natural se pasó a 39.019 con el nacional, y en 2005 se sumaron 1.837 de monte público de Los Navalucillos.27
Cuadrados a escala de superficie.
La colonia de buitre negro de Cabañeros es una de las mayores del mundo.28
82204 parejas
Entre 1999 y 2001 el Organismo Autónomo Parques Nacionales compró cuatro fincas, y el terreno público pasó del 28,7 % al 55,2 % del parque.29
En enero de 1993 la Junta pidió que Cabañeros fuera parque nacional, como muestra de los sistemas ligados al bosque mediterráneo. En marzo de 1995 aprobó el plan de ordenación de los recursos naturales de Cabañeros-Rocigalgo, que concluía que había que protegerlo así, y en abril el Consejo de Ministros envió el proyecto de ley a las Cortes. La Ley 33/1995, de 20 de noviembre, declaró el Parque Nacional de Cabañeros, con 39.019 hectáreas.
La ley tuvo una particularidad: tras una sentencia del Tribunal Constitucional de junio de 1995, la gestión se encargó a una comisión mixta entre el Estado y la comunidad autónoma, algo que no tenían los demás parques. En 2004 otra sentencia estableció que la gestión debía ser de las comunidades autónomas.
Desde entonces el parque ha seguido creciendo y cambiando. En 2005 se le sumaron 1.837 hectáreas de monte público de Los Navalucillos, hasta las 40.856 de hoy. Entre 1999 y 2001 el Organismo Autónomo Parques Nacionales compró cuatro fincas, y el terreno público pasó del 28,7 % al 55,2 % del parque. Y la colonia de buitre negro, una de las mayores del mundo, pasó de 82 parejas en 1995 a 204 en 2015, según el boletín del parque de ese año.
10Los últimos años
El parque se declaró sobre fincas casi todas privadas, y el Estado las va comprando. En 2023 el suelo público llegó al 63,1 %.30
Tras las compras de 2021 y 2023, el 63,1 % del parque es público.31
63,1 % público
El acuerdo con las fincas privadas es, según el propio parque, uno de sus grandes retos pendientes.
Siete personas han estado al frente del parque.35
2009
Un incendio quemó unas 370 hectáreas. «Cuando vi la columna que salía de humo pensé que se acababa el Parque», contaba Ángel Gómez Manzaneque.36
2025
El 24 de abril Alcoba inauguró el paseo «Lucha por Cabañeros» y un monolito por quienes pararon el campo de tiro.37
2025
El parque nacional cumplió 30 años el 20 de noviembre. En el mes de actividades participaron 1.384 personas.38
2025
Más de 14 millones de euros: torres de vigilancia, un camión forestal, el lince y la casa-cortijo de Anchurones, restaurada con su teja árabe.39
Cada vez más suelo público. Al parque nacional se le declaró sobre fincas casi todas privadas, y el Estado ha ido comprando. Tras las compras de 1999 a 2001 llegaron las del Valle de Candilejos (706 ha, en 2021), El Chorrito (1.568 ha, en 2023, entre Horcajo y Alcoba, con nidos de buitre negro y brezales de turbera) y Robledo de los Charcos (706 ha, en 2023, en Navas de Estena, con acebos, abedules y fresnos), que une el Valle de Candilejos con Piedras Picadas. En tres años el suelo público pasó del 55 % al 63,1 %: un 55,2 % del Organismo Autónomo Parques Nacionales, un 7,4 % de montes de utilidad pública y un 0,4 % de la Junta. El resto sigue siendo privado, y el acuerdo de gestión con esas fincas es, según el propio parque, uno de sus grandes retos pendientes.
Fuegos y heridas que cierran. El incendio de 2009 fue, según Ángel Gómez Manzaneque, el peor trago de su etapa: «cuando vi la columna que salía de humo pensé que se acababa el Parque». Se quedó en unas 370 hectáreas. El mismo director, al jubilarse, se alegraba de ver convertidas en robledales y quejigares zonas que antes eran pinar.
Los que lo han dirigido. Siete personas han estado al frente del parque: José Jiménez García-Herrera (1988-2006), Manuel Carrasco Redondo (2006-2013), Antonio Ruiz Serrano (2013-2014), Carlos Rodríguez Vigal (2014-2018), Ángel Gómez Manzaneque (2018-2023), María Jesús Sánchez Soler (2023-2025) y Carolina Sánchez-Molero Olivares, directora desde febrero de 2026. Antonio Salinas, que presidió la Junta Rectora del parque natural (1988-1995) y el Patronato del nacional (1996-2011), murió el 26 de julio de 2025, a los 76 años.
La memoria de la lucha. El 24 de abril de 2025 Alcoba inauguró el paseo «Lucha por Cabañeros» y un monolito en honor a quienes pararon el campo de tiro, con José Salgado, alcalde de entonces, y el párroco Urbano Patón entre los asistentes. Ese noviembre el parque nacional cumplió 30 años, con un acto en el centro de visitantes de Horcajo el día 20 y un mes de actividades en el que participaron 1.384 personas.
Obras recientes. Sólo en 2025 se invirtieron en el parque más de 14 millones de euros: dos torres de vigilancia de incendios, un camión forestal, la restauración de fincas, proyectos para el lince y la rehabilitación de la casa-cortijo de Anchurones, una de las construcciones rurales más conocidas del parque, que se ha restaurado con su teja árabe y su piedra y ahora usa la administración del parque.
Todo esto sale de los boletines «Desde el parque» de 2023 a 2026 (todos los boletines).
11Oficios
Carbón, ganado, un poco de cereal, miel y corcho. De eso vivió la gente de los Montes durante siglos, en cabañas que hoy son círculos de piedra.
Leña de encina y brezo, de la raña y de la sierra, convertida en carbón. Las pedrizas eran el sitio elegido para las carboneras.40
Hoy. En los bosques quedan horneras del carboneo de principios del siglo XX.
Un poco de cereal para comer: en las rozas del monte pardo y, desde 1829, en las tierras repartidas junto a los pueblos.
Las colmenas eran de lo poco que permitían las ordenanzas de Toledo.
Hoy. Sigue, también en los terrenos públicos del parque.
La corteza del alcornoque es el corcho, y se saca sin cortar el árbol.
Hoy. Sólo en las fincas privadas del parque.
Las actividades que mantuvieron a la gente de los Montes durante siglos fueron el carboneo, el pastoreo y una agricultura de subsistencia, junto con la apicultura y el descorche de los alcornoques. Hoy el descorche sólo se practica en las fincas privadas del parque; la apicultura, también en los terrenos públicos.
De las chozas apenas quedan las restauradas, pero en muchos sitios se ven todavía «fondos de choza», los círculos de piedra que marcan dónde hubo pequeños poblados. Para conocer esta forma de vida de cerca:
12Sabores
Lo que se come aquí sale de la misma historia: el aceite, la miel de las colmenas que dejaba poner Toledo y la caza de un siglo de fincas.
Denominación de origen protegida Aceite Montes de Toledo, sólo de aceituna cornicabra.45
Heredera directa de las colmenas que dejaban poner las ordenanzas.
La consecuencia en el plato de un siglo de fincas cinegéticas.
Una quesería artesana en Los Navalucillos, adherida a la Carta Europea de Turismo Sostenible.46
Los productos de la tierra son los mismos que han dado de comer a los Montes durante siglos. El aceite tiene denominación de origen protegida, Aceite Montes de Toledo, hecho sólo con aceituna cornicabra. Hay miel, herencia directa de las colmenas que permitían las ordenanzas, y carne de caza, consecuencia de un siglo de fincas cinegéticas. Entre las empresas adheridas a la Carta Europea de Turismo Sostenible del parque hay una quesería artesana en Los Navalucillos y fincas agroalimentarias que se pueden visitar; el parque las recoge en su documento de información.

las cuarcitas, el mar de hace 400 millones de años y el origen de la raña.

trilobites, cruzianas y el gusano marino gigante del Boquerón.

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