Es una ruta circular con rabo: una pista de tierra de unos 650 m te deja en el sendero, que sube por la umbría hasta la cumbre, recorre la cresta y baja por otro camino a la misma pista.
Perfil del recorridoDe 669 a 797 m de altitud. Pasa el dedo o el ratón por encima
650 m700 m750 m800 m
0 km2
Mapas: satélite y topográfico del Instituto Geográfico Nacional. Kilómetros medidos sobre el trazado (3,5 km); el parque da 3,8 km. Alturas aproximadas (modelo Copernicus de 90 m).Descargar el trazado (GPX)
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Datos prácticos
ModalidadLibre
Duración1 h 30 min (3 h 30 min desde el pueblo)
Longitud3,8 km, circular
Desnivel150 m
DificultadMedia-baja
Reserva
No hace falta.
Salida y aparcamiento
Aparcamiento a las afueras de Horcajo de los Montes: camino a la izquierda en el km 54 de la CM-4106, junto a un campo de fútbol, a 1 km del pueblo en dirección a Alcoba.
Folleto
«Un bosque mediterráneo», para hacerla autoguiada, en los puntos de información y en la web del parque.
O, en su defecto, deportivas. Hay tramos pedregosos, como la pedriza, y zonas de barro en las que te puedes escurrir1.
Una botella de agua
La ruta es corta, pero la subida es seguida y no hay fuentes por el camino.
En verano, gorra y crema
Si vas en verano, no te olvides de las gafas de sol, la gorra y la crema de protección solar. La cresta, sobre todo la cara de solana, tiene poca sombra.
Madruga en invierno
Si subes temprano en los meses fríos, puedes ver los mares de niebla desde la cumbre. Y al revés: intenta que no se te haga de noche dentro del bosque.
Prismáticos
Para observar la fauna: buitres negros y leonados, águila real, chotacabras, ciervos y corzos.
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Tramo a tramo
8 tramos, del aparcamiento al aparcamiento. El plano sigue tu lectura: el punto claro es donde vas. Los números de parada son los postes de madera del folleto del parque.
1km 0 – 0,6Paradas 1 y 2
La pista de tierra
Cuando hayamos aparcado el coche, veremos un panel con el recorrido de la ruta, que está señalizada con balizas. Seguimos por el camino de tierra unos 650 metros, mientras empezamos a subir por la falda norte del pico Umbría.
Inicio de la ruta de la Plaza de los Moros y de la de Castellar de los Bueyes.
En este tramo vemos especies típicas del matorral mediterráneo: jaras de varios tipos, brezos, romero, labiérnago… Son especies pioneras, las primeras que crecen cuando el bosque desaparece por la agricultura o por un incendio, y preparan el terreno para que después crezcan los árboles2.
1Suelo abiertoTras una tala o un incendio.
2Matas aromáticasJara, brezo, romero y labiérnago. Es lo que se ve a los lados de la pista.
3Matorral espesoLas matas se cierran y dan sombra y suelo.
4Bosque mediterráneoDebajo del matorral crecen los árboles.
La escalera completa, con el fuego y los ciervos, en la Guía de Cabañeros.
Entre los matorrales se distinguen hasta seis especies de jaras y jaguarzos (Cistus ladanifer, C. crispus, C. populifolius, C. salviifolius, C. albidus y Halimium umbellatum), con escobonales o piornales (Cytisus striatus y C. scoparius) y otras especies que les gustan mucho a los ciervos, como el labiérnago (Phillyrea angustifolia) y la madreselva (Lonicera implexa).
Jaguarzo morisco (Cistus salviifolius).
Jaguarcillo (Halimium umbellatum).
2 fotos
También encontramos las primeras encinas (Quercus rotundifolia), el árbol más representativo del bosque mediterráneo. Puede alcanzar 20 m de altura, aunque muchas veces tiene porte achaparrado, y entonces se le llama carrasca. Sus bellotas maduran entre octubre y diciembre y sirven de alimento a muchos animales3.
Pocos metros antes de llegar al sendero se abre una bonita panorámica de los Montes de Toledo, con el centro de visitantes de Horcajo abajo, justo detrás de un olivar.
Los Montes de Toledo, desde la pista.
Abajo, el olivar.
2 fotos
2km 0,6 – 1,1Parada 3
El sendero en la umbría
A mano derecha, un poste indica por dónde sigue la senda. Subimos unos escalones y entramos en el bosque.
Las laderas más abruptas, como esta, dificultan las labores del hombre, y por eso el sotobosque está mejor conservado. Es un bosque muy frondoso: la densidad del follaje retiene la humedad y permite que vivan especies adaptadas a estos ambientes, como las trepadoras. La más fácil de ver es la madreselva (Lonicera implexa)4.
La ladera mira al norte y le entran vientos suaves, así que la humedad es relativamente alta. Además, hay pocos ciervos y jabalíes que se coman las plantas. Por las dos cosas, la vegetación está muy bien conservada: hay más de 40 especies leñosas, contando árboles, arbustos y matas.
Los escalones del comienzo del sendero.
El sendero, metido en el encinar.
2 fotos
3km 1,1 – 1,3
La pedriza
Salimos un momento del bosque para cruzar una pedriza, que vuelve a abrir las vistas. Las pedrizas o canchales se formaron en las glaciaciones, cuando el agua se metía en las grietas de la cuarcita, se helaba y la partía. Este proceso se llama gelifracción, y los fragmentos se fueron amontonando ladera abajo.
1El hieloEn las glaciaciones, el agua se metía en las grietas de la cuarcita y, al helarse, la partía.
2Las piedras ruedanLos trozos caen y se amontonan ladera abajo: el canchal.
3El agua por debajoBajo las piedras sigue corriendo el agua. Antes la buscaban por el ruido para abrir pozos.
4Sin bosqueEl bosque crece alrededor, pero no en la pedriza: por eso hace de cortafuegos.
La gelifracción, en un corte de la ladera. Sin escala.
Si el bosque no ha colonizado la pedriza es porque por debajo de las piedras sigue corriendo el agua. Antiguamente, los habitantes de los Montes eran capaces de encontrarla por el ruido, y quitaban piedras hasta abrir pequeños pozos. Las pedrizas hacen además de cortafuegos naturales: entre piedra y piedra no hay nada que arda.
La pedriza de la Plaza de los Moros.
Debajo de las piedras corre el agua. Se oye.
4km 1,3 – 1,7Paradas 4 y 5
Madroños y cuarcita
Nos vamos acercando a la cima y la encina sigue dominando este bosque de umbría, todavía inmaduro. Avanzamos bajo grandes madroños (Arbutus unedo), brezos (Erica arborea) de más de 3 metros y durillos (Viburnum tinus), con labiérnagos y jaras. Son los mejores descansaderos de la fauna grande, por el porte del matorral y por la comida que dan sus frutos5.
Jara blanca (Cistus albidus).
Brezo.
2 fotos
Esta mancha mediterránea tiene también alcornoques y quejigos, algún arce de Montpellier (Acer monspessulanum) y otras trepadoras, como la nueza negra (Dioscorea communis), además de la madreselva.
En el último tramo hasta la cima aparece la Cuarcita Armoricana, una roca muy rica en cuarzo y muy resistente a la erosión. Sus paredes tienen rincones húmedos y sombríos donde vive una comunidad rupícola, adaptada a crecer sin suelo y casi sin nutrientes6: dedaleras (Digitalis spp.), clavelinas (Dianthus lusitanus), ombligo de Venus (Umbilicus rupestris), uva de gato (Sedum album), Jasione crispa y muchos helechos (Asplenium ceterach, Asplenium trichomanes, Cheilanthes hispanica).
Paredes de Cuarcita Armoricana junto al sendero.
La cuarcita, de cerca.
Ombligo de Venus (Umbilicus rupestris) en una grieta.
Musgo y helechos en la pared.
Un rincón húmedo de la cuarcita.
Rupícolas: sin suelo y sin quejarse.
Sedum.
7 fotos
5km 1,7 – 1,8Parada 6
El pico Umbría o Plaza de los Moros
Después de rodear unas capas de cuarcita llegamos al punto más alto, el pico Umbría, con 817 metros7. En el pueblo se le llama la Plaza de los Moros, aunque las piedras amontonadas de la cima son bastante más viejas que cualquier moro: son los restos de una construcción rectangular de la Edad del Bronce. En esa época se levantaban pequeños poblados fortificados junto a los pozos de los valles y torres defensivas en las alturas, y esta pudo ser una de ellas8.
El vértice geodésico, sobre las piedras de la Edad del Bronce.
Desde arriba se ve un paisaje de miles de hectáreas, desde la sierra de las Villuercas (Guadalupe, Cáceres) hasta el pico de Peñafiel (Ventas con Peña Aguilera, Toledo), con el macizo del Rocigalgo (1.449 m) enfrente y el pico Vicente (1.430 m). Abajo quedan Horcajo y su pantano.
Horcajo de los Montes desde la cima.
Panorámica desde la cima.
El pantano de Horcajo, al fondo.
3 fotos
Si madrugamos en los meses fríos, podemos ver los mares de niebla.
Mar de niebla en un amanecer de invierno.
Los cerros asoman por encima de la niebla.
2 fotos
Una torre de la Edad del Bronce con vértice geodésico encima.
6km 1,8 – 2,4Parada 7
La cresta: umbría y solana
Seguimos por la cresta. La antigua presencia del hombre en lo alto, por los asentamientos o por oficios como el carboneo, dejó su rastro en unas comunidades de herbáceas con una floración muy bonita, como el altramuz (Lupinus hispanicus) o Leucanthemopsis flaveola.
Aquí se nota la diferencia entre umbría y solana. En la solana, más cálida, aparecen los acebuchares, dominados por el acebuche u olivo silvestre (Olea europaea var. sylvestris), acompañado por la olivilla (Teucrium fruticans) y el espárrago blanco (Asparagus albus).
En los encinares también hay quejigos (Quercus faginea), que aguantan peor la sequía que la encina. Sus hojas grandes se secan en otoño, pero no caen hasta que salen los brotes nuevos en primavera: es un árbol marcescente9.
Acebuche u olivo silvestre (Olea europaea var. sylvestris).
Quejigo con agallas.
Alcornoque (Quercus suber) en la cresta.
3 fotos
7km 2,4 – 2,9Parada 8
La bajada por otro camino
La vuelta se hace por la misma umbría, pero por otro sendero que nos deja en la pista del principio. En la bajada vemos grandes labiérnagos de hoja estrecha (Phillyrea angustifolia) y de hoja ancha (Phillyrea latifolia).
También hay alcornoques. La encina y el alcornoque se reparten la Península según el agua y el frío: la encina ocupa las zonas más secas del centro, y el alcornoque busca más humedad y huye del frío, en la costa o en montes del interior como este, acompañado de arbustos como el durillo10.
Por el camino hay otras especies interesantes: la cornicabra (Pistacia terebinthus), el rusco (Ruscus aculeatus), el tojo, al que no hay que confundir con el enebro, y la tedera o trébol hediondo (Bituminaria bituminosa). En otoño, después de las lluvias, también salen setas.
Rusco (Ruscus aculeatus).
Tojo en la Plaza de los Moros.
Detalle del tojo: no lo confundas con el enebro.
Tedera (Bituminaria bituminosa).
Setas en otoño.
Más setas, entre la hojarasca.
6 fotos
8km 2,9 – 3,5
La pista de vuelta
Ya en la pista, deshacemos los 650 metros del principio hasta el aparcamiento.
A última hora de la tarde se pueden ver ciervos o corzos, sobre todo a mano izquierda en el camino entre el aparcamiento y la carretera. También pueden aparecer jabalíes. Intentad que no se os haga de noche en la ruta: da un poco de miedo oír a los ungulados removiendo el bosque al lado. Antes de anochecer, además, es fácil ver chotacabras posados en el camino.
En el cielo, con un poco de suerte, buitres negros, buitres leonados y águilas reales.
Perea García-Calvo, R., Perea Ruiz-Tapiador, D. y Giménez Velasco, G. F. (2015). Vegetación y flora del Parque Nacional de Cabañeros. Volumen I. El paisaje vegetal: ecología, conservación y rutas de interés geobotánico. Madrid: Editorial Solitario.
Rodríguez Fernández, R. (ed.) (2017). Parque Nacional de Cabañeros. Guía geológica. Madrid: Instituto Geológico y Minero de España.