El pueblo de las fuentes
Hontanar significa manantial. En una relación del siglo XVI los vecinos explicaban que el pueblo se llamaba así porque tenía cuatro fuentes. Está en un valle cerrado por sierras altas; la cumbre más alta es el Corral de Cantos, con 1.419 metros.
Su origen es incierto, probablemente de mediados del siglo XIV, y está ligado a Malamoneda: cuando aquel lugar se abandonó por insalubre, sus vecinos se vinieron a este valle, mejor surtido de agua. Antes de la guerra civil llegó a tener cerca de cuatrocientos vecinos. Hoy es el municipio más pequeño del parque, con más de 3.000 hectáreas dentro de Cabañeros.
Qué ver
- El yacimiento de Malamoneda, Bien de Interés Cultural (la empresa Naturexplora organiza visitas), a una ruta de 6 km. Entre arroyos y peñas quedan una torre vigía recrecida en el siglo XIV, las ruinas de un castillo y de una ermita, restos de casas y una necrópolis de más de cien tumbas talladas en el granito. Hay inscripciones latinas de comienzos de nuestra era y se discute si las tumbas son romanas o de la repoblación de los siglos XII y XIII. El ayuntamiento enlaza visitas guiadas.
- Iglesia de San Andrés, el patrón.
- Los murales. Desde 2024 el pueblo se ha ido llenando de arte urbano sobre Cabañeros: un lince de Anna Repullo y un águila imperial de Xolaka en la calle Traviesa, y en 2025, con el festival Hontanart, murales sobre oficios rurales como el pastoreo y la apicultura, de Anna Repullo, Cris2E y Tresky (uno de ellos, en la calle Alegas).
- El mirador astronómico, nuevo, junto a la piscina municipal. Hontanar también es Destino Starlight: lo cuenta el cielo nocturno de Cabañeros.
- La ruta de los Porches, entre robles, con bonitos saltos de agua.





