Es un felino de tamaño medio: entre 82 y 103 centímetros de cabeza y cuerpo, y un peso medio de 12,8 kilos en los machos y 9,3 en las hembras. Se distingue sin dificultad de un gato montés por las patas largas, la cola corta y los pinceles de las orejas.
Distribución del lince ibérico
Sólo vive en la península ibérica. Según la UICN, que en 2024 lo pasó de «en peligro» a «vulnerable», los adultos reproductores han pasado de 62 en 2001 a 648 en 2022, gracias a la cría en cautividad, las reintroducciones y la recuperación del conejo. Contando también jóvenes, en los años noventa quedaban menos de cien linces y en 2024 se calculaban más de 2.000, repartidos por al menos 3.320 km², frente a los 449 km² de 2005. El mapa refleja los lugares donde se ha registrado, todavía muy pocos.
Zonas donde se observa habitualmente desde 2010Zonas de unos 25 km donde se observa con regularidad (se descartan las de paso esporádico). Datos de GBIF.org (609 registros, consulta de octubre de 2026); contorno de Natural Earth.
Reproducción del lince ibérico
El celo es breve y la gestación dura unos dos meses. Los partos se concentran en marzo y suelen nacer tres crías, aunque a menudo sólo una o dos sobreviven hasta los diez meses.
Alimentación del lince ibérico
Es un especialista: vive casi exclusivamente del conejo de monte. Por eso su historia va pegada a la del conejo. Según la guía del parque, la aparición de las enfermedades del conejo fue el inicio y la causa principal de su rareza.
El lince ibérico en Cabañeros
Los Montes de Toledo fueron siempre buen territorio para el lince. Era frecuente en la comarca y, hasta que se prohibió su caza en 1973, una pieza habitual de las cacerías. A las enfermedades del conejo se sumaron la fragmentación del monte, el veneno y la caza, y el último lince visto en lo que hoy es el parque fue en 1992.
Cabañeros, junto con la finca de Quintos de Mora, está reconocido como stepping stone: una zona de paso donde el lince puede asentarse y que sirve de puente entre los grandes núcleos de población. El parque participa en el proyecto europeo Life LynxConnect, que busca crear nuevos núcleos de cría, y tiene dos recintos de aclimatación de unos 15.000 metros cuadrados cada uno, donde los linces se hacen al terreno antes de salir al monte.
La vuelta del lince, año a año
Lo que sigue sale de los boletines «Desde el parque» que publica el propio parque, todos en nuestra página de boletines.
Antes de 2023: Carla fue el primer lince que se soltó en el parque, y acabó en Sierra Morena. Otros pasaron de largo, como Luna, que llegó desde Extremadura y terminó instalándose en los Montes de Toledo.
Mayo de 2023: Sibila, una hembra de dos años nacida en la Sierra Morena de Ciudad Real, sale el 17 de mayo de su recinto de aclimatación. Se queda en las sierras que rodean la raña y a final de año todo apuntaba a que se había asentado.
Noviembre de 2023: se libera a R2D2, un macho de 2020 que llevaba desde agosto en el cercado de presuelta. Al contrario que Sibila, se marchó del parque rumbo al sur.
Abril de 2024: sale U2, un macho nacido el 13 de marzo de 2023. Su madre, Nava, murió atropellada, y él y sus tres hermanos se criaron en el centro de cría de La Olivilla (Jaén). Entró en el cercado el 29 de febrero y quedó libre el 15 de abril.
Noviembre de 2024: sale Uvita, una hembra nacida en 2023 en la finca La Garganta, en Sierra Morena, tras un mes en el cercado. Su nombre se eligió por votación en las redes del parque, por los viñedos que hay alrededor de Cabañeros. U2 llevaba ya ocho meses en el parque, así que las primeras citas fueron a través de la valla.
Diciembre de 2024: los collares sitúan a los dos juntos en trece ocasiones a lo largo del mes, y el día 11 una cámara los fotografía por primera vez caminando a la par.
Primavera de 2026: desde el 12 de marzo las posiciones se repetían una y otra vez en el mismo punto, y eso hizo sospechar que había cachorros. El fototrampeo lo confirmó: es la primera camada de lince nacida en libertad dentro del parque, y son tres cachorros.
Hoy: U2 y Uvita son la primera pareja territorial de lince de Cabañeros.
El lince se ha quedado porque vuelve a haber conejo. A finales del siglo pasado el conejo estaba en mínimos en el parque, y recuperarlo ha llevado casi cuarenta años de pruebas, la mayoría fallidas, hasta dar con los vivares de palés enterrados que se instalaron entre 2012 y 2018. Desde entonces la densidad de conejos se ha disparado en los puntos donde se trabaja. La historia completa está en la ficha del conejo.
Cómo se sigue a los linces del parque
U2 y Uvita llevan collares que combinan GPS con envío de datos por telefonía móvil o satélite. El collar no puede pesar más del 3 al 5 % del peso del lince, para que no le estorbe al moverse ni al cazar. Si el lince está en una zona sin cobertura, el collar guarda las posiciones hasta que recupera la señal. Lleva además un sensor de mortalidad, que avisa al equipo si el lince pasa demasiadas horas sin moverse, y un sistema de suelta a distancia, para quitárselo sin tener que capturarlo de nuevo.
Las cámaras de fototrampeo hacen el resto. El moteado de cada lince es único, como una huella dactilar: la genética decide el tipo de manchas, pero su forma y su sitio exactos los decide el azar mientras el animal se forma. Con una buena foto se sabe qué ejemplar ha pasado, cómo está o si una hembra está criando. Fueron estas cámaras las que sorprendieron a Uvita con sus tres cachorros.
Distinguir a los cachorros entre sí tiene su ciencia, y el boletín de julio-agosto de 2026 la explica. A simple vista hay tres tipos de moteado: fino (punctata), de manchas pequeñas y apretadas que de lejos parecen un pardo liso; grueso (maculata), de manchas grandes y redondas bien separadas, y en barras, cuando las motas se juntan en falsas rayas. Pero los linces no son simétricos, y el flanco izquierdo no repite el derecho, así que una foto de un solo lado es sólo media identificación. Para el resto se buscan «constelaciones»: tres o cuatro motas llamativas del hombro, del flanco, del muslo o de la cara interna de las patas, que se unen con líneas imaginarias para comparar la figura, sus distancias y sus ángulos de una foto a otra.
Algunas de esas cámaras son del proyecto RIMED-FAUNA, del Organismo Autónomo Parques Nacionales y la Universidad Complutense de Madrid, que estudia cómo usa la fauna los ríos temporales del parque. En verano, aunque estén secos, sus cauces siguen sirviendo de pasillo a los animales. Una de ellas grabó a Uvita saltando un arroyo con sus tres cachorros detrás.
¿Se puede ver el lince en Cabañeros?
Es muy difícil, y no se dan ubicaciones. Son pocos ejemplares, viven en zonas tranquilas y están en plena época de asentamiento. Lo mejor que puede hacer un visitante es respetar las normas del parque, no salirse de los caminos y conducir despacio: la UICN cita los atropellos entre las amenazas que siguen pesando sobre la especie.
Rodríguez, A. (2017). Lince ibérico – Lynx pardinus. En: Salvador, A. y Barja, I. (eds.), Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles. Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC). vertebradosibericos.org
Boletín «Desde el parque», PN de Cabañeros (OAPN): julio-agosto y noviembre-diciembre de 2023; enero-febrero, marzo-abril, mayo-junio, septiembre-octubre y noviembre-diciembre de 2024; marzo-abril, mayo-junio y julio-agosto de 2026. Todos los boletines.
OAPN (2011). Guía de visita del Parque Nacional de Cabañeros. PDF