En Cabañeros el tamaño sí importa. Por eso tenemos las trazas del gusano marino más grande y antiguo del mundo, además de cruzianas, torres de cuarcita y un río de los mejor conservados de la España mediterránea.
Perfil del recorridoDe 632 a 667 m de altitud. Pasa el dedo o el ratón por encima
650 m
0 km24
Mapas: satélite y topográfico del Instituto Geográfico Nacional. Kilómetros medidos sobre el trazado (4,3 km); el parque da 6,5 km de ida y vuelta desde el aparcamiento (10 km desde el pueblo). Alturas aproximadas (modelo Copernicus de 90 m).Descargar el trazado (GPX)
Antes de ir
Libre o con guía. Si quieres ir con guía, se reserva en el centro administrativo (926 783 297 / 926 783 456).
En buena parte del parque el móvil se queda sin datos. Guarda la ruta antes de salir y la tendrás entera, con fotos, plano y perfil. Ya en el parque, abre cabaneros.org en este mismo navegador: si no hay red, la web te lleva a tus rutas guardadas. El GPS funciona sin cobertura: en el plano, «Dónde estoy» te sitúa.
Ocupa unos megas y se borra sola a los 60 días.
En iPhone, Safari borra lo guardado si pasas más de una semana sin entrar en la web: guárdala pocos días antes de ir.
Datos prácticos
ModalidadLibre o guiada
Duración2 h 30 min ida y vuelta desde el aparcamiento (3 h 30 min desde el pueblo)
Longitud6,5 km ida y vuelta desde el aparcamiento (10 km desde el pueblo)
Desnivel20 m
DificultadBaja
Reserva
Sólo para ir con guía. La ruta guiada es gratuita y se reserva en el centro administrativo del parque (926 783 297 / 926 783 456) o en la Central de Reservas de Parques Nacionales.
Salida y aparcamiento
El pueblo de Navas de Estena o el aparcamiento de la ruta, al que se llega por una pista sin asfaltar de 1 km a las afueras del pueblo.
Además
En días de mucha afluencia el parque puede limitar el aforo.
Folleto
«La Tierra hace más de 400 millones de años», para hacerla autoguiada, en los puntos de información y en la web del parque.
Al parque, al 926 783 297. La ruta cruza el río y, cuando el Estena crece, se cierra: pasó en diciembre de 2022, en enero y en la Semana Santa de 2024, a finales de enero de 2025 (en parte, del 30 de enero al 7 de febrero) y en el temporal de 2026, que la tuvo cerrada hasta el 27 de febrero1.
Con guía, puntual
Es, con la del Chorro, la ruta más visitada del parque: 14.159 personas en 20222. Los días de mucha afluencia el parque puede limitar el aforo. Si vas con guía, te espera 15 minutos de cortesía; si no vas a ir, avisa cuanto antes, y con menos de cuatro participantes el parque puede anular la salida.
Botas de campo
O, en su defecto, deportivas. Hay que cruzar partes del río sobre piedras húmedas, y en las zonas de barro te puedes escurrir.
Agua de casa
Tráete una cantimplora o una botella: por el camino no hay dónde comprarla.
En verano
No te olvides de las gafas de sol, la gorra y la crema de protección solar.
Prismáticos
Para la fauna del río: el martín pescador, el mirlo acuático y, en los días de sol, los galápagos leprosos en las piedras. Arriba, los buitres.
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Tramo a tramo
6 tramos, del aparcamiento al aparcamiento. El plano sigue tu lectura: el punto claro es donde vas. Los números de parada son los postes de madera del folleto del parque.
1km 0 – 0,6
El Chorrito y el Boquerón
La ruta sigue los restos de una carretera que no llegó a terminarse, junto al cauce del río Estena. Nada más empezar cruzamos por un pequeño puente el arroyo del Chorrito, que nos mete de lleno en el Parque Nacional de Cabañeros. Cuando llueve fuerte crece junto con el Estena, y es una de las razones por las que el parque cierra la ruta. A principios de 2026 se estaba construyendo una pasarela peatonal sobre él, pagada por el Plan de Sostenibilidad Turística de Cabañeros y la Diputación de Ciudad Real; en febrero aún no estaba terminada3.
Seguimos la senda entre jarales (Cistus ladanifer) y cantuesares, con encinas y alcornoques, hasta la confluencia del Chorrito con el Estena, que baja de lo alto del macizo del Rocigalgo. Se juntan en una abertura del valle que da nombre a la ruta: el Boquerón, que quiere decir boca o abertura grande.
El Boquerón: el valle se abre.
El Estena, entre laderas de cuarcita.
2 fotos
Es una de las rutas más interesantes del parque por su geología. Andamos por un corte continuo de las formaciones del Paleozoico inferior, del principio del Cámbrico al Ordovícico Medio. Primero vemos las más modernas, las Pizarras de Navas de Estena, del Ordovícico Medio, y avanzando llegamos a las más antiguas, las Areniscas del Azorejo, del Terreneuviense, el primer piso del Cámbrico4.
2km 0,6 – 1
Las Torres y el Risco Tirapanes
Un poco más adelante aparecen las famosas Torres del Estena, columnas de cuarcita nacidas del roce de una zona de fallas. Las tres torres son parte de una brecha tectónica: los movimientos de la tierra rompieron la roca por dentro y luego sus fragmentos se volvieron a cementar. Por las fallas, que hoy la erosión no deja ver, circularon fluidos hidrotermales que dejaron óxidos e hidróxidos de hierro y manganeso, la pátina oscura de la roca, a veces en formas globosas.
Las Torres del Estena.
La brecha, con su pátina de hierro y manganeso.
2 fotos
Seguimos y, a la derecha, un sendero corto lleva a un mirador bonito: el Risco Tirapanes o tirapán. Se llama así porque, cuando el río crecía, las mujeres tiraban desde aquí pan y otros víveres a los hombres que trabajaban en el monte, en el carboneo, el pastoreo o el descorche. Era un servicio de reparto con la puntería como único seguro.
El desvío al Risco Tirapanes.
Vista desde el Risco Tirapanes.
El Estena, desde arriba.
3 fotos
3km 1 – 1,3Parada 3
La Fuente del Fresno y las cruzianas
A continuación pasamos por la Fuente del Fresno, junto a un fresno centenario. Muy cerca hay algunos pies de tejo.
En la parada 3, en la base de una capa de cuarcita, se ven unas cruzianas, un tipo de icnofósil. Son las huellas que dejaban los trilobites al arrastrarse. Los trilobites (Trilobita, «tres lóbulos» en latín) fueron los artrópodos más característicos del Paleozoico: aparecieron hace más de 540 millones de años y se extinguieron hace 250, y vivían aquí cuando todo esto era mar.
Las cruzianas del Boquerón.
Un trilobites fósil.
Recreación de un trilobites.
3 fotos
Lo que vemos no es el surco, sino su relleno: el trilobites removía la arena del fondo buscando comida y el sedimento que cayó después rellenó la huella.
1El surcoEn el fondo del mar del Paleozoico, un trilobites remueve el barro buscando comida y deja un surco de dos lóbulos.
2La arena lo tapaUna capa de arena cubre el fondo y rellena el surco.
3Se hace rocaCon millones de años y más capas encima, la arena se convierte en cuarcita y el barro, en pizarra.
4La cruzianaLa pizarra, más blanda, se erosiona antes. En la base de la cuarcita queda el relleno del surco, en relieve.
Cómo se hace una cruziana, en un corte del fondo del mar. Sin escala.
4km 1,3 – 1,7Parada 4
Las tormentas del pasado y el río
No, no es el título de una película de cine negro. Después de cruzar el Estena por un pequeño puente de madera llegamos a la parada 4: huellas climáticas. En el Paleozoico las tempestades eran frecuentes, y se nota en las capas de cuarcita, con estructuras en forma de domo. Son montículos de arena que levantaban corrientes turbulentas a menos de 90 metros de profundidad, donde las olas normales ya no llegan al fondo.
Huellas de tormentas en la cuarcita.
En los fresnos y los sauces de las orillas se ven las marcas de las crecidas de invierno. En el borde del río hay también especies raras a estas latitudes, de épocas más húmedas: tejos, acebos y abedules.
El bosque de ribera del Estena.
El tejo es el árbol más simbólico de la ruta. Hay 45, algunos grandes y de más de doscientos años, en las zonas de más umbría y humedad, repartidos en dos rodales separados por 300 metros: en el primero, 4 tejos grandes; en el segundo, 15 de buen porte y 26 jóvenes, señal de que el enclave se regenera bien5.
En las laderas hay encinas y alcornoques, y algún enebro de la miera (Juniperus oxycedrus), escaso en otras partes del parque, que aquí encuentra el terreno pedregoso y escarpado que le gusta.
Enebro de la miera.
Enebro, con sus gálbulos.
2 fotos
5km 1,7 – 2,1
El gusano gigante
Poco antes del final, por la carretera que no fue pero que nos ha dejado esta ruta, llegamos a uno de los puntos de más interés: el gusano gigante, el gusano marino más grande y antiguo del planeta. Vivió aquí, que entonces era mar, hace 475 millones de años.
Lo descubrió en 2009 un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Según sus investigadores, llegaba a medir un metro de largo y unos 20 centímetros de ancho, y vivía en grandes galerías que excavaba en la arena del fondo, cerca del antiguo continente de Gondwana. No se puede confirmar del todo, pero se cree que venía de aguas frías, por la cercanía del Polo Sur y por su tamaño: los animales de climas fríos suelen crecer más.
La losa del gusano gigante.
Sus galerías, de cerca.
El gusano gigante de Cabañeros.
3 fotos
Casi al final, donde empieza la finca privada de El Maíllo, se ven rizaduras, las ondulaciones que dejan el oleaje o el viento sobre la arena suelta, como en una playa o en el desierto. Estas tienen las crestas simétricas: las hicieron las olas en aguas poco profundas, cerca de la costa.
Rizaduras.
También hay huellas de anémonas marinas, del grupo de las medusas y los corales. Dejaban marcas circulares en los estratos al anclarse con un pedúnculo central; la boca, rodeada de tentáculos con células urticantes (los cnidocitos), les servía para defenderse y para cazar.
Así queda la huella de una anémona.
Huellas de anémonas.
2 fotos
El gusano marino más grande y antiguo del mundo: un metro de largo y 475 millones de años.
6km 2,1 – 4,3
La vuelta por el río
Volvemos por el mismo camino. El gusano sigue en su sitio: lleva 475 millones de años sin moverse.
El Estena nace al pie del Rocigalgo, cruza el parque y acaba en el embalse del Cíjara. Es uno de los ríos mejor conservados de la España mediterránea y está declarado Reserva Natural Fluvial. Para que siga así, desde hace unos veinte años se hace pesca eléctrica: pequeñas descargas que aturden a los peces sin hacerles daño, lo justo para medirlos, devolver al agua a los del río y sacar a los invasores, como el black-bass (Micropterus salmoides)6.
De sus peces, más de la mitad de las especies están amenazadas, y viven aquí por lo limpia que está el agua: el jarabugo (Anaecypris hispanica), que sólo vive en la cuenca del Guadiana y está en peligro de extinción, la pardilla, la colmilleja, el calandino, el cacho y el barbo comizo. En los días de sol se ven galápagos leprosos en las piedras, donde también deja sus excrementos la nutria, y es fácil ver algún cangrejo americano y culebras de agua.
En el cielo hay buitres, y en los cortados y el río, aves como el avión roquero, el mirlo acuático, las golondrinas, las lavanderas y el martín pescador. Más sobre las aves de los ríos de Cabañeros.
En los canchales, riscos y pedrizas crece una flora hecha a ese medio: manzanilla yesquera (Phagnalon saxatile), clavellinas (Dianthus lusitanus), dedaleras (Digitalis purpurea subsp. toletana), vinagreras (Rumex induratus), linarias (Linaria saxatilis), helechos (Cheilanthes hispanica, Asplenium ceterach, Asplenium trichomanes) y uñas de gato (Sedum spp.). Ayudan a hacer suelo y a sujetar las piedras sueltas. En los claros florecen orquídeas (Neotinea maculata, Orchis mascula, Orchis morio, Cephalanthera longifolia), Narcissus triandrus subsp. pallidulus, Crocus carpetanus y Merendera montana.
Muy cerca de la ruta está la Fuente de las Chinas, una zona encharcada con plantas raras en Cabañeros: brezo de turbera (Erica tetralix), atrapamoscas (Drosera rotundifolia), grasilla (Pinguicula lusitanica), uñagata (Genista anglica) y varias cárices.
Perea García-Calvo, R., Perea Ruiz-Tapiador, D. y Giménez Velasco, G. F. (2015). Vegetación y flora del Parque Nacional de Cabañeros. Volumen I. El paisaje vegetal: ecología, conservación y rutas de interés geobotánico. Madrid: Editorial Solitario.
Rodríguez Fernández, R. (ed.) (2017). Parque Nacional de Cabañeros. Guía geológica. Madrid: Instituto Geológico y Minero de España.
Boletín «Desde el parque», PN de Cabañeros (OAPN): enero-febrero de 2023, septiembre-octubre de 2023, enero-febrero y marzo-abril de 2024, enero-febrero de 2025, enero-febrero de 2026. Todos los boletines.
Rodríguez Fernández (ed.), <em>Parque Nacional de Cabañeros. Guía geológica</em> (IGME, 2017), de donde sale la parte geológica de esta ficha.↩
Perea García-Calvo, Perea Ruiz-Tapiador y Giménez Velasco, <em>Vegetación y flora del Parque Nacional de Cabañeros</em>, vol. I (Editorial Solitario, 2015).↩