Es una ruta semicircular: bajas por el valle hasta el robledal, das la vuelta por el cortafuegos, la raña y el quejigar, y vuelves al robledal para subir por donde viniste.
Perfil del recorridoDe 701 a 874 m de altitud. Pasa el dedo o el ratón por encima
700 m750 m800 m850 m
0 km24681012
Mapas: satélite y topográfico del Instituto Geográfico Nacional. Kilómetros medidos sobre el trazado (12,1 km); el parque da 13 km. Alturas aproximadas (modelo Copernicus de 90 m).Descargar el trazado (GPX)
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Datos prácticos
ModalidadLibre
Duración3-3 h 30 min
Longitud13 km, semicircular
Desnivel150 m
DificultadMedia
Reserva
No hace falta.
Salida y aparcamiento
Aparcamiento en el km 80,5 de la CM-4017, la carretera de Horcajo de los Montes a Retuerta del Bullaque.
Folleto
«Senda de la Viñuela: en busca de la humedad», para hacerla autoguiada, en los puntos de información y en la web del parque.
O, en su defecto, deportivas. Hay zonas con barro en las que es posible escurrirte, sobre todo cuando haces la primera bajada.
Una botella de agua
Puede venir bien para la subida de vuelta, que es larga.
En verano, muy temprano
No recomiendo hacer la ruta en verano salvo que sea muy temprano o no te importe el calor: se puede hacer larga y muy calurosa. Si te aventuras, no te olvides de las gafas de sol, la gorra y la crema de protección solar.
En primavera merece la pena
En la de 2025, un año de muchas lluvias, el parque destacaba las peonías en flor a lo largo de esta ruta, junto con las jaras y las orquídeas1.
Prismáticos
Para observar la fauna: ciervos, buitres, etc. En el camino es fácil cruzarse con ciervos y jabalíes, y en el cielo hay buitres leonados, buitres negros y águilas imperiales2.
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Tramo a tramo
7 tramos, del aparcamiento al aparcamiento. El plano sigue tu lectura: el punto claro es donde vas. Los números de parada son los postes de madera del folleto del parque.
1km 0 – 2,7Parada 1
La bajada por la umbría
Una vez aparcado el coche, verás dos carteles: la Senda de los Alcornoques y la Senda de la Viñuela. La nuestra es la segunda.
Tras dejar el aparcamiento, empezamos a descender por el camino que se adentra en el valle del arroyo de La Viñuela, al pie de la sierra del Chorito. En este primer tramo encontramos brezales de Erica umbellata junto con jaguarzos (Halimium ocymoides), muy llamativos cuando florecen en primavera.
Los postes de las dos sendas, junto al aparcamiento.
El panel de inicio.
El camino baja hacia el valle.
Jaguarzo (Halimium ocymoides).Javier Martín, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons
Erica umbellata.Luis Fernández García, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons
5 fotos
A medida que perdemos altitud, nos introducimos en la umbría del valle y empezamos a ver a nuestra derecha una vegetación exuberante, donde toma protagonismo un denso sotobosque de madroños; algunos llegan a tener porte arbóreo. Es la señal de un bosque bien conservado3.
Madroño en flor.
Madroño con sus frutos.
Algunos madroños llegan a ser árboles.
El bosque mediterráneo de la Viñuela es de los mejor conservados del mundo. Zona de umbría.
4 fotos
Las umbrías son laderas orientadas a espaldas del sol, en la zona de sombra orográfica (de ahí el nombre: umbría quiere decir sombreada). Son más frescas y más húmedas, y en ellas se instalan los bosques que necesitan más agua que el encinar: a baja altura, el quejigo y el alcornoque. Entre los 700 y los 900 metros a los que corre el valle, el encinar ha desaparecido4.
Umbría. De espaldas al sol: más fresca y más húmeda. Quejigos y alcornoques, con un sotobosque denso de madroño, labiérnago y brezos.
Fondo de valle. Donde se junta el agua: rebollos, junco churrero y las turberas.
Solana. De cara al sol: más seca. Madroños con alcornoques sueltos, rodeados de jarales y brezales.
El sol pasa siempre por el sur, más bajo en invierno y más alto en verano: la ladera que le da la espalda se queda a la sombra. Toca cada zona.
Estas especies aparecen acompañadas por un sotobosque en etapa madura de matorral, compuesto por labiérnago, varias especies de brezo y jara, madroño y torvisco, testigos de una profunda degradación previa.
Sotobosque de la umbría.
Más sotobosque, a la sombra.
Torvisco.
Madroño de dos metros con jara, brezo y romero.
4 fotos
2km 2,7 – 3,3Parada 2
El robledal y la turbera
Tras recorrer unos 3 kilómetros, 45 minutos aproximadamente, llegamos al robledal de la Viñuela, con algunos rebollos centenarios5. Se trata de un rebollar subtermófilo de fondo de valle. El rebollo (Quercus pyrenaica) tiende a reemplazar a la encina en las áreas montañosas de la mitad sur de la Península. En Cabañeros, el rebollo o roble melojo busca los valles profundos con mayor humedad, y puede aparecer acompañado del junco churrero.
Ejemplar de rebollo (Quercus pyrenaica).
El famoso rebollo junto al puentecito.
Rebollo de la Viñuela.
Hojas caídas de rebollo.
Hojas de rebollo.
5 fotos
Dentro del rebollar encontramos una de las turberas más características del parque, cerrada en 2005 para su protección, que ha desarrollado zarzales y brezos de escoba (Erica scoparia).
El enclave nos ofrece dos sectores reconocibles: el occidental, dominado por Erica tetralix y Molinia caerulea, y el oriental, en el que predomina esta última.
Rebollos centenarios y una turbera cerrada desde 2005.
3km 3,3 – 6Paradas 3 y 7
El cortafuegos
Un repecho corto nos saca del robledal al cortafuegos que recorre la solana de la sierra, y las vistas se abren sobre la raña de Cabañeros. Lo seguimos unos 2,5 km, con tramos pedregosos6.
En el cortafuegos se aprecian las matas juveniles, la primera etapa que progresivamente se transformará en un matorral espeso y, después, en un nuevo bosque mediterráneo. Esta etapa se compone de plantas ralas, aromáticas o arbustivas, como el romero, el tomillo, la jara, el torvisco, el labiérnago y los brezos, que forman grandes espesuras.
1Suelo abiertoTras una tala o un incendio.
2Matas aromáticasRomero, tomillo, jara, torvisco, labiérnago y brezos. Es lo que se ve en el cortafuegos.
3Matorral espesoLas matas se cierran y dan sombra y suelo.
4Bosque mediterráneoDebajo del matorral crecen los árboles.
La escalera completa, con el fuego y los ciervos, en la Guía de Cabañeros.
Los brezos son arbustos de 1 a 4 m de porte, favorecidos por los ambientes húmedos y los suelos silíceos, como las cuarcitas del parque. En Cabañeros hay varias especies y la mejor forma de distinguirlos es por su flor. Gracias a su tupidez y su riqueza alimenticia, son los mejores descansaderos para los ciervos.
Romero y brezo.
Brezos en el cortafuegos.
2 fotos
Seguimos avanzando por la senda dejando atrás arroyos como Los Canarios o Trinchapanetes, y adentrándonos en parajes de larga tradición cinegética como Carrascalito o la Morra de Pedro Ruiz. Poco a poco la mejorana (Thymus mastichina) y la quirola (Erica umbellata) comienzan la colonización de los suelos, y en las solanas vecinas destacan abundantes madroños con alcornoques, rodeados de jarales y brezales.
4km 6 – 6,7Paradas 4 y 5
La raña y el quejigar
Cuando llegamos al final del cortafuegos, torcemos a la derecha para entrar en la raña, una zona de matorral muy espesa en la que destacan la jara pringosa (Cistus ladanifer) y el labiérnago (Phillyrea angustifolia). La raña es una llanura pedregosa formada por el desmantelamiento de las viejas sierras del parque hace 3 millones de años, y ocupa la quinta parte del parque7. En primavera merece la pena por la floración de las aulagas (Genista hirsuta) y de los cantuesos (Lavandula spp.).
Tras esta mancha empezamos a ver las copas de los abundantes quejigos (Quercus faginea subsp. broteroi), verdosas en primavera y marcescentes en otoño e invierno: la hoja se seca, pero se queda en el árbol. Para el parque, es uno de los tramos más bonitos de la ruta8.
Quejigo con madroño, en otoño.
Hojas de quejigo.
2 fotos
El quejigo, a diferencia de la encina (Quercus ilex), tiene las hojas menos puntiagudas, y se le caen al final del invierno. No requiere tanta agua como el rebollo y busca el recurso hídrico en los arroyos del valle de La Viñuela. Llega a formar bosquetes poco extensos, casi siempre acompañado de otros robles.
5km 6,7 – 7
La Hornera y el trampal del Zauz
El quejigar acaba en el cruce de la Hornera, un cruce de cuatro caminos donde iniciamos la vuelta. Giramos a la derecha para remontar de nuevo el valle de la Viñuela.
A unos 300 metros del cruce, tras dejar el quejigar, notamos un cambio en el paisaje: a la derecha aparecen madroños de gran porte y copas de sauces que nos advierten de la cercanía del trampal del Zauz, uno de los más interesantes del parque junto con los de los Canarios y la Viñuela.
Su nombre procede de un viejo sauce (Salix atrocinerea) conocido en la toponimia local como «zauz». La turbera incluye tres núcleos higroturbosos de pequeño tamaño, abrigados por una densa orla arbustiva de Erica scoparia y Rubus ulmifolius. La vegetación es distinta de la del trampal de la Viñuela, y se nota por qué: aquí no hay malla que la proteja de los ungulados.
Las plantas de los dos trampales
56 plantas en total: 28 crecen en los dos, 10 sólo en el de la Viñuela y 18 sólo en el del Zauz.
Agrostis castellana
Agrostis pourretii
Aira caryophyllea
Anagallis tenella
Aphanes microcarpa
Apium nodiflorum
Callitriche stagnalis
Calluna vulgaris
Cardamine hirsuta
Carex binervis
Carex echinata
Carex elata
Cerastium glomeratum
Cistus ladanifer
Cistus salviifolius
Cruciata glabra
Cynosurus echinatus
Cyperus longus
Dactylorhiza elata
Epilobium tetragonum
Erica australis
Erica scoparia
Erica tetralix
Festuca rothmaleri
Holcus lanatus
Hypericum undulatum
Isolepis setacea
Juncus acutiflorus
Juncus bufonius
Juncus bulbosus
Juncus conglomeratus
Juncus effusus
Lathyrus linifolius
Lotus pedunculatus
Lythrum portula
Molinia caerulea
Montia fontana
Myosotis discolor
Myosotis secunda
Poa trivialis
Potamogeton polygonifolius
Potentilla erecta
Quercus faginea subsp. broteroi
Ranunculus bulbosus
Ranunculus hederaceus
Rosmarinus officinalis
Rubus ulmifolius
Salix atrocinerea
Scirpoides holoschoenus
Scutellaria minor
Sibthorpia europaea
Stellaria alsine
Stellaria media
Valerianella locusta subsp. locusta
Vulpia muralis
Wahlenbergia hederacea
6km 7 – 9,4Parada 6
La vuelta por el valle
Avanzamos otros 2,4 km, dejando los riscos de la Aliseda a la izquierda, hasta llegar de nuevo al robledal de la Viñuela.
En el valle de La Viñuela no existen verdaderos bosques de alcornoques (Quercus suber): sólo hay individuos aislados, que el hombre ha ido seleccionando para extraer el corcho. Tiende a localizarse en las umbrías por la humedad, aunque algunos ejemplares buscan el agua en las escorrentías al pie de las cumbres cuarcíticas.
Alcornoque rodeado de jara, brezo, madroño…
El valle, desde el camino.
2 fotos
7km 9,4 – 12,1
La subida final
Ya sólo nos queda la subida de 2,7 km del principio, ahora al revés, hasta el aparcamiento. Son algo más de cien metros de desnivel seguidos, y el folleto del parque la llama «prolongada subida al final de la ruta»9. Lo que a la ida fue un paseo cuesta abajo se cobra ahora, con intereses.
Perea García-Calvo, R., Perea Ruiz-Tapiador, D. y Giménez Velasco, G. F. (2015). Vegetación y flora del Parque Nacional de Cabañeros. Volumen I. El paisaje vegetal: ecología, conservación y rutas de interés geobotánico. Madrid: Editorial Solitario.
Rodríguez Fernández, R. (ed.) (2017). Parque Nacional de Cabañeros. Guía geológica. Madrid: Instituto Geológico y Minero de España.