La zona más montañosa de Cabañeros: dos cascadas, un paso de cornisas sobre fondos marinos fosilizados y la cima de los Montes de Toledo, a 1.448 metros.
Es una circular de 20 km: subimos por el arroyo del Chorro hasta sus dos cascadas, seguimos hasta la cima del Rocigalgo y bajamos por la pista forestal. Si sólo quieres el Chorro o la Chorrera Chica, vuelve desde allí por el mismo camino.
Mapas: satélite y topográfico del Instituto Geográfico Nacional. Kilómetros medidos sobre el trazado (20 km); el parque da 19 km para la circular, 4,2 hasta el Chorro, 6,1 hasta la Chorrera Chica y 9,6 hasta la cima. Alturas aproximadas (modelo Copernicus de 90 m).Descargar el trazado (GPX)
Antes de ir
Libre o con guía. Si quieres ir con guía, se reserva en el centro administrativo (926 783 297 / 926 783 456).
En buena parte del parque el móvil se queda sin datos. Guarda la ruta antes de salir y la tendrás entera, con fotos, plano y perfil. Ya en el parque, abre cabaneros.org en este mismo navegador: si no hay red, la web te lleva a tus rutas guardadas. El GPS funciona sin cobertura: en el plano, «Dónde estoy» te sitúa.
Ocupa unos megas y se borra sola a los 60 días.
En iPhone, Safari borra lo guardado si pasas más de una semana sin entrar en la web: guárdala pocos días antes de ir.
Datos prácticos
El Chorro, Chorrera Chica y Rocigalgo
ModalidadLibre o guiada
DuraciónIda: 2 h hasta el Chorro, 2 h 45 min hasta la Chorrera Chica y 4 h hasta el Rocigalgo
LongitudIda: 4,2 km hasta el Chorro, 6,1 km hasta la Chorrera Chica y 9,6 km hasta el Rocigalgo
Desnivel200 m hasta el Chorro, 300 m hasta la Chorrera Chica y 700 m hasta el Rocigalgo
DificultadMedia
Reserva
Sólo para ir con guía. La ruta guiada es gratuita y se reserva en el centro administrativo del parque (926 783 297 / 926 783 456) o en la Central de Reservas de Parques Nacionales.
Salida y aparcamiento
Caseta de información de Las Becerras: desvío cerca del km 16 de la CM-4155, a unos 10 km de Los Navalucillos, y pista de tierra hasta la caseta, que tiene aparcamiento.
Además
En días de mucha afluencia el parque puede limitar el aforo.
Folleto
«La biodiversidad en los Montes de Toledo», para hacerla autoguiada, en los puntos de información y en la web del parque.
Ten en cuenta
Hay tramos de montaña: precaución y no salirse del sendero. El parque recomienda dejar constancia del paso en la caseta.
Macizo del Rocigalgo
ModalidadLibre
Duración6-7 h
Longitud22,4 km ida y vuelta, o 19 km circular enlazando con la ruta del Chorro
Desnivel950 m acumulados
DificultadAlta
Reserva
No hace falta.
Salida y aparcamiento
Caseta de información de Las Becerras: desvío cerca del km 16 de la CM-4155, a unos 10 km de Los Navalucillos, y pista de tierra hasta la caseta, que tiene aparcamiento.
Además
En días de mucha afluencia el parque puede limitar el aforo.
Folleto
«Senda del Macizo del Rocigalgo: la biodiversidad en el robledal de altura», para hacerla autoguiada, en los puntos de información y en la web del parque.
Ten en cuenta
Hay tramos de montaña: precaución y no salirse del sendero. El robledal de altura está espectacular en otoño, según el parque.
Al parque, al 926 783 297. Con las crecidas la ruta se cierra unos días: estuvo cortada a mediados de enero de 2024 con la borrasca Irene, en la Semana Santa de ese año, a finales de enero de 2025 (el Rocigalgo, hasta el 14 de febrero) y del 27 de enero al 20 de febrero de 20261.
Las balizas «112 SOS»
Son amarillas y numeradas, y las puso la Diputación de Toledo en 2023 a lo largo del Chorro, la Chorrera Chica y el Rocigalgo. Si tienes un problema, llama al 112 y di entre qué dos balizas estás: te encontrarán mucho antes2.
Si el camino está cortado
El camino de las Becerras, que sale del kilómetro 16 de la CM-4155, se hormigonó en 2025. Si algún día lo encuentras cortado, la alternativa es el del pantano del río Pusa, desde el kilómetro 10 de la misma carretera3.
Con guía, puntual
El guía espera en la caseta de información 15 minutos de cortesía, así que no llegues tarde. Si no vas a ir, avisa cuanto antes para dejar el sitio a otros; con menos de cuatro participantes el parque puede anular la salida.
Botas de campo
Para el Rocigalgo, sin discusión: es una ruta larga y conviene ir bien equipado. Hasta el Chorro basta con deportivas, aunque con botas vas más seguro y no te escurres en las rocas húmedas.
Agua de casa
Tráete una cantimplora o una botella: por el camino no hay dónde comprarla.
En verano
No te olvides de las gafas de sol, la gorra y la crema de protección solar. La bajada por la pista va casi toda al sol.
Prismáticos
Para los buitres, sobre todo leonados, que crían en los riscos del valle. En las cumbres vive la cabra montés.
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Tramo a tramo
8 tramos, del aparcamiento al aparcamiento. El plano sigue tu lectura: el punto claro es donde vas.
1km 0 – 2,2
La pista y el bosque mediterráneo
Es una ruta de muchos ambientes: solanas, umbrías, pedrizas, piedemonte, riberas, turberas, paredones y cumbres. Tiene una de las mejores muestras de bosque mediterráneo del parque, con encinares abajo y rebollares arriba, y un bosque de galería que arropa el arroyo del Chorro con especies de sitios más norteños.
El primer tramo va por una pista forestal. A los lados, la encina es el árbol que más abunda en las laderas serranas, aunque según la temperatura y la humedad aparecen alcornoques, quejigos y robles. El monte bajo lo forman la jara –la primera en colonizar estos ambientes–, madroños, brezos, labiérnagos y cornicabras, en una masa de vegetación frondosa e impenetrable.
El panel de inicio.
La pista forestal.
Bosque mediterráneo en las laderas.
3 fotos
En los primeros 500 metros afloran las pizarras de la Formación Navas de Estena, oscuras y con pistas fósiles del Ordovícico Medio, de hace unos 460 millones de años. Se depositaron en una plataforma marina lejos de la costa, donde se asentaban las arcillas4.
Más adelante la pista cruza las Capas Intermedias y la Cuarcita Armoricana, del Ordovícico Inferior (477-470 millones de años): las rocas más duras del parque, responsables de sus relieves y sus cumbres. Son casi todo granos de cuarzo, que se depositaban cerca de la costa, donde las olas tenían fuerza para llevarse las arcillas mar adentro. Pasa lo mismo si dejas caer en la orilla una canica y una bola de billar: la canica acaba más lejos.
Como resisten tan bien la erosión, han guardado las huellas de los animales de entonces. Las más comunes son las cruzianas, el rastro que dejaba un trilobites al arrastrarse, y los Skolithos, tubos excavados por gusanos. También quedan las rizaduras u ondulitas que dejaba el oleaje. Más sobre ellas en paleontología.
Cruziana: por aquí pasó un trilobites.
Otra cruziana.
Rizaduras del oleaje.
3 fotos
2km 2,2 – 3,4
El bosque de ribera y la toma de agua
El bosque de ribera, o comunidades ripícolas (de ripa, ribera en latín; no confundir con las rupícolas, que viven sobre las rocas), crece en los márgenes de los arroyos y los ríos. Con las raíces siempre empapadas, depende poco del clima5. Suele ser de árboles de hoja caduca, algunos de origen eurosiberiano.
En el arroyo de la Arañosa aparecen los primeros: el fresno, el sauce cenizo y el aliso común. En estas umbrías frescas conviven con el arraclán, el castaño, el arce y algunas trepadoras, y también con especies de clima atlántico como el tejo, testigo de épocas más frías.
Tejo (Taxus baccata).
Castaño (Castanea sativa).
2 fotos
Al otro lado del arroyo hay una turbera, una zona encharcada sin erosión donde se acumula la materia orgánica a medio descomponer. Se forma donde el agua abunda y crecen unos musgos especiales, los esfagnos. Tiene juncos, brezo de turbera (Erica tetralix) y mirto de Brabante, y si nos paramos un poco podemos ver plantas carnívoras (Drosera rotundifolia).
Tras cruzar el arroyo del Chorro seguimos entre helechos, brezos, enebros y mostajos. Llaman la atención los acebos y los abedules, raros a estas latitudes tan al sur. Antes de la toma de agua queda a la izquierda un risco muy escarpado donde es fácil ver algún buitre saltar de su posadero: crían en los sitios más difíciles, para que no lleguen los carnívoros.
El arroyo del Chorro.
Esfagnos, el musgo de las turberas.
Acebo (Ilex aquifolium).
Abedul (Betula pendula subsp. fontqueri var. parvibracteata).
El risco de los buitres.
5 fotos
Después de una hora llegamos a la toma de agua, una explanada buena para descansar. A pocos metros, una pequeña presa deja ver un rincón botánico con muchas especies.
La toma de agua.
3km 3,4 – 4,3
El sestil y el Chorro
En la toma de agua termina la pista y empieza una senda que gana los primeros metros de desnivel hasta un balcón sobre la pedriza, un accidente muy típico de los Montes de Toledo que hace de cortafuegos natural.
La senda, con sus escaleras.
El balcón sobre la pedriza.
La pedriza de cerca.
3 fotos
La última parada antes del primer salto es el sestil, un antiguo refugio de pastores. El nombre viene de «siesta»: en verano los cabreros subían las cabras al fresco de la sierra y pasaban allí mucho tiempo, así que hacían los quesos in situ y descansaban a la sombra. Lo cerraban con muretes de piedra bajo la roca6.
El sestil.
Musgo en las piedras del sestil.
La roca hace de techo.
Piedras del sestil.
4 fotos
Seguimos subiendo entre robles y encinas hasta el desvío del Chorro, que cruza un rebollar bonito y lleva al Chorro de Los Navalucillos. Es el salto de agua más pronunciado del parque, de 18 metros7; junto a él quedan los restos de otro sestil.
El Chorro de Los Navalucillos.
Helechos en los rincones más húmedos.
2 fotos
Cuando el relieve cambia de golpe casi siempre hay un cambio de roca. Aquí la Cuarcita Armoricana está en contacto con las areniscas y pizarras de las Capas Intermedias, que se ven aguas abajo. El agua gastó las rocas de forma desigual: la cuarcita apenas se alteró y las pizarras se fueron erosionando hasta formar la cascada.
1Un mar poco profundoHace unos 470 millones de años, cerca de la costa se depositan arenas de cuarzo casi puro; mar adentro, arcillas.
2Las capas, de pieLa Orogenia Varisca pliega las capas y las inclina: la Cuarcita Armoricana por un lado y las pizarras de las Capas Intermedias por el otro.
3El agua gasta lo blandoEl arroyo erosiona antes las pizarras que la cuarcita, más dura. Donde se tocan, el lecho baja de golpe.
4El saltoPor ese escalón cae hoy el Chorro: 18 metros de agua.
Cómo se hizo el Chorro, en un corte del arroyo. Sin escala.
El salto de agua más pronunciado del parque: 18 metros.
4km 4,3 – 5,9
Las Cornisas y la Chorrera Chica
Para seguir a la Chorrera Chica hay que volver al desvío y continuar por el sendero, más empinado que el anterior, entre valles con pedrizas y cornisas que han servido de cobijo a animales y cabreros. A la izquierda afloran las capas de Cuarcita Armoricana, orientadas al sur y dobladas en un pliegue sinclinal: se depositaron en horizontal, pero la Orogenia Varisca las apretó hasta fracturarlas.
El desvío.
De su erosión salen las pedrizas, algunas de un tamaño sorprendente, y los coluviones, acumulaciones de material que el agua de escorrentía o la gravedad dejan en la ladera. En los bloques de cuarcita se encuentra a veces algún resto de fósil marino.
Las Cornisas son un paso sobre la cuarcita, tallado de forma natural, en el que hay que ir con mucho cuidado y agarrado a la cadena en todo momento. No es difícil (lo pasan niños y mayores), pero si tienes vértigo no te lo recomiendo. Con humedad la roca resbala, y la cadena está para agarrarse, no para la foto.
Las Cornisas.
El paso, con la cadena.
Bajo la cornisa.
3 fotos
Bajo los pies hay cuarcitas, areniscas cuarcíticas y finas capas de pizarra, con pistas fósiles y rizaduras grandes del oleaje. Si son asimétricas indican hacia dónde iba la corriente; si son simétricas, un vaivén. También se ven escapes de fluidos: al acumularse sedimento encima, el agua de los poros salía hacia arriba y rompía las capas a su paso.
Rizaduras en las Cornisas.
Rizaduras de cerca.
Rizadura simétrica: vaivén.
Rizadura asimétrica: la corriente iba en un sentido.
4 fotos
Los niveles rojos entre las capas de cuarcita son arenas finas o pizarras arenosas teñidas por la hematites (Fe2O3), un mineral que se forma cuando el hierro se combina con abundante oxígeno; basta un poco para colorear la roca. Si el color tira a naranja es limonita, la hematites hidratada.
Niveles rojos de hematites.
Capas de cuarcita y pizarra.
2 fotos
Unos metros más allá, un desvío señalizado lleva a la Chorrera Chica, un paraje escondido al que se llega bordeando el arroyo. El escarpe tiene el mismo origen que el del Chorro: cuarcitas en contacto con rocas arenosas y pizarrosas. Un poco más abajo hay otro salto en el que las capas de cuarcita se ven mejor, algo inclinadas valle arriba.
La Chorrera Chica.
5km 5,9 – 8,3
Subida al collado
Para subir al Rocigalgo seguimos por el sendero junto al arroyo, donde mandan los brezales. Tras dejar la Chorrera Chica y la capa de cuarcita que marca el pliegue sinclinal, aparece otra pedriza pegada a unos afloramientos de areniscas cuarcíticas: cantos angulosos de las capas de cuarcita de más arriba.
Las pedrizas se suelen asociar a periodos muy fríos, en los que apenas hay alteración química y manda la gelifracción: el agua entra en las grietas, se congela, aumenta de volumen y parte la roca. Si una pedriza no tiene vegetación, puede que siga moviéndose algo cada temporada. En los techos de las capas y en los cortes se ven a veces icnofósiles.
Más arriba, la cuarcita tiene fracturas que siguen todas la misma dirección. Esas líneas paralelas son la foliación o esquistosidad, la deformación que dejó la Orogenia Varisca en el Carbonífero.
Luego cruzamos un rebollar denso sobre cuarcitas cubiertas de líquenes y musgo. Es el piso supramediterráneo, de brezos y robles, que aguantan mejor el frío. Al pie del tramo hay un coluvión, cantos angulosos de varios tamaños en una matriz de arena y arcilla, y más pedrizas, algunas con musgos y líquenes: señal de que ya están casi quietas.
El rebollar, sobre las piedras.
Así llegamos al Collado del Chorro, a 1.318 metros, con brezos moldeados por el diente de los herbívoros.
6km 8,3 – 9,1
La cima del Rocigalgo
Desde el collado, un camino a la izquierda sube a la cima. Abundan los brezos, algunos con la marca de los herbívoros, pero lo que destaca son las especies orófilas, las especializadas en cumbres: la rascavieja (Adenocarpus argyrophyllus) y el erizón (Echinospartum ibericum), las dos de flor amarilla, a menudo protegidas con mallas para que no se las coman los ciervos y las cabras monteses.
En los crestones de cuarcita viven especies casmofíticas, las de las grietas de la roca, como las clavellinas (Dianthus lusitanus), los jasiones (Jasione crispa) y la dedalera endémica (Digitalis purpurea subsp. toletana). Alrededor del vértice geodésico el suelo apenas existe, y sólo aguantan matorrales de talla media: brezo rubio (Erica australis), carquesa (Genista tridentata subsp. lasiantha) y jaguarzo (Halimium ocymoides).
El Rocigalgo, a 1.448 metros, es el punto más alto de los Montes de Toledo8. Desde arriba se entiende el paisaje: al sur se ven las cumbres a la misma altura, restos de antiguas superficies que la tectónica alpina luego desniveló. Al norte, una falla desplaza las capas de Cuarcita Armoricana en la Sierra Fría y el Rocigalgo: uno de los riscos se corta de golpe y sigue un poco más a la derecha. Junto a la falla se ven sus estrías, rayadas por el roce de los bloques.
1.448 metros: el techo de los Montes de Toledo.
7km 9,1 – 13,9
Por el cordal
La vuelta es por la pista forestal de la ruta del Macizo del Rocigalgo, la que sube desde la caseta. Es un camino ancho y señalizado, sin pérdida. Los primeros 4,8 km son lo que el folleto del parque llama un tobogán, que es una forma optimista de decir que se sube y se baja varias veces9.
A un lado queda un robledal de altura, espectacular en otoño. El rebollo resiste bien el frío y busca la humedad, así que en estas sierras crece entre los 1.200 y los 1.400 metros, por encima del encinar. Sus raíces se meten entre las piedras sueltas de las pedrizas, que además guardan la humedad, y por eso coloniza los canchales mejor que otros árboles10.
Hasta hace pocos años, por estas cumbres andaban los rebaños de cabras. El paso entre tres peñas de la ruta se llamaba el contadero: las cabras tenían que pasar de una en una, y así se contaban. Hoy las laderas altas son de la cabra montés, que desapareció de estas sierras a finales del siglo XIX y se reintrodujo con ejemplares de Gredos11. En los días claros, Gredos también se ve desde aquí.
Las sierras desde el camino.
8km 13,9 – 20
La bajada por la pista
Pasado el collado Frío, la pista cambia de vertiente y empieza la bajada: 5,7 km de curvas en herradura12. El robledal deja paso otra vez al encinar a medida que perdemos altura, y las vistas se abren sobre las crestas de las sierras de alrededor. Es frecuente ver el vuelo de los buitres leonados.
Al final volvemos a cruzar el arroyo del Chorro y llegamos a la caseta. Si alguien del grupo se quedó en el Chorro, a estas alturas lleva un buen rato esperando.
Perea García-Calvo, R., Perea Ruiz-Tapiador, D. y Giménez Velasco, G. F. (2015). Vegetación y flora del Parque Nacional de Cabañeros. Volumen I. El paisaje vegetal: ecología, conservación y rutas de interés geobotánico. Madrid: Editorial Solitario.
Rodríguez Fernández, R. (ed.) (2017). Parque Nacional de Cabañeros. Guía geológica. Madrid: Instituto Geológico y Minero de España.
Boletín «Desde el parque», PN de Cabañeros (OAPN): mayo-junio de 2023, enero-febrero y marzo-abril de 2024, enero-febrero y julio-agosto de 2025, enero-febrero de 2026. Todos los boletines.